Inventarse a uno mismo

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De repente le desaparecieron las ganas de escribir, de ir creando en la mente esas historias que durante tantos años le acompañaron a cualquier hora del día o de la noche y hasta de la incierta madrugada. Dejó el bolígrafo sobre la hoja en blanco y permaneció mirando hacia el vacío durante unos minutos, que terminaron por parecerle eternos. Al fin encendió un cigarrillo, expulsando el humo por la nariz. Se levantó de la silla y caminó hasta la ventana que daba a los dos picos cubiertos de una casi permanente bruma, y que delimitaban el pueblo hacia levante. Permaneció en pie, junto a la ventana, hasta que sintió el calor del final del cigarrillo quemándole sus dedos. Se dijo a sí mismo que esas cumbres le traían a su cabeza un paisaje chino, ese paisaje que él atesoraba en su interior sin saber bien por qué, quizá una imagen entrevista de niño, en cualquier cuento o en alguna película de la que se había olvidado por completo; pero que había dejado esa sensación de reconocimiento grabada en su interior. Aplastó el cigarrillo contra el cenicero, en un movimiento preciso. Miró una vez más hacia la hoja en blanco, preguntándose si alguna vez más volvería a sentir la necesidad de inventarse a sí mismo.

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8 comentarios en “Inventarse a uno mismo

  1. esas hojas en blanco…
    Pero, que sería de nosotros si dejaran de existir. Cada una de ellas es un nuevo reto
    por cierto, cómo llevas lo del libro, te recuerdo que aun sigue la cena pendiente

    un saludo

  2. Reinventarse a uno mismo es una tarea tan ardua como un síntoma inexorable de madurez. Tan sólo cuestionar la escritura, los pensamientos y la manera de mirar la vida, indica el comienzo de ese cambio. Sin la duda, no hay evolución.
    Un saludo.

  3. Hola javier, aunque mi blog no es de literatura si no mas relacionado con la imagen y el diseño. Te he agregado , ya que soy novata en esto porque me encanta como escribes. Tienes una narrativa estupenda y puedo claramente imaginarme el escenario. Un saludo y a seguir

  4. Javier, me encanta tu narrativa, la transmites perfectamente, por un momento me vi delante de esa ventana, viendo el mismo paisaje. Te felicito.
    Gracias.
    Besos.

  5. Pues espero que el tiempo le de, velozmente, al niño de recuerdos chinos la necesidad de reinventarse. Creo recordar que nunca es el mismo, tal vez este pensando en cambiar, eso si, si pudiera le rogaría que no terminara de crecer nunca, que siguiera siendo en la nueva invención el loco brillante tejedor de palabras de siempre y si es posible que no dejara de lado ese punto “lírico chulesco” que tanto me seduce. Pero claro, esto son sólo palabras que yo le susurraría mientras duerme…

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