Luces de Tokio

Sábado, 21 de noviembre de 2009 00:35 h.

Miro el presente y veo un gran vacío. Apenas me quedan inquietudes. Curioso microrrelato, sin duda. La vida no tiene banda sonora, sólo canciones sueltas que nunca llegan a entrelazarse. Diríase que no tengo una meta clara a la que dirigirme y menos aún que cruzar. Sin expectativas y con ninguna certeza.

22:45 h.

Suena Madredeus, “O mar”. Leo a Haruki Murakami, “La caza del carnero salvaje”. ¿Cómo me sentiría en Japón? Caos, espiritualidad, lentitud, detallismo, asombro, incomprensión… Cierro los ojos e imagino el contraste entre su naturaleza y sus ciudades, entre el orden y la quietud de los jardines japoneses y el desquiciante ritmo de sus calles con esa infinidad de carteles luminosos danzando hipnóticamente ante los ojos de los viandantes. Siento una especie de vértigo en mi interior, una angustia vital que me hace suponer que allí tampoco lograría encontrar la razón última de mi existencia. También sospecho una inmensa soledad en mitad de una intensa lluvia, en un atardecer cualquiera de otoño, con mi imagen reflejada en un charco que también muestra, a su vez, los anuncios luminosos, de vivos colores, que van apagándose y encendiéndose a la velocidad de la luz, junto a mi gesto de profunda vacilación.

Pero para leer a Murakami, lo mejor es escuchar un buen disco de Jazz, como por ejemplo: “Steamin’”, de Miles Davis Quintet. Se diría que se complementa perfectamente con la forma de narrar de Murakami.

Anuncios

17 comentarios en “Luces de Tokio

  1. Hola Javier, me encanta haber encontrado tu blog, interesante.
    A mí, la verdad es que Haruki Murakami me aburre bastante, sobre todo si concoes Tokio. Me quedo con Ryu Murakami que te lleva por las calles de la ciudad como nadie, manteniéndote en vilo en cada página. Y Yoko Ogawa desmonta el misticismo ficticio que se crea sobre Japón, describe cómicamente la realidad de la sociedad japonesa de hoy en día, muy recomendable.
    Te sigo, un saludo.

    1. Hola, a mí me gustó mucho Un grito de amor desde el centro del mundo, de Kyoichi Katayama. De Ryu y Yoko no he leído nada; pero lo haré. Me encanta todo lo que tiene que ver con Japón.
      Un saludo.

  2. Nunca me gustó Murakami; sus libros son deprimentes 😦 y eso que otros aspectos de Japón me fascinan (cine, haiku, cocina) al igual que otros escritores como Kenzaburo Oé y Yoshimoto . Espero que cuando termines de leer los cuentos de Herman Hesse hagas una crítica literaria 🙂 creo que será muy interesante.
    ¡Saludos!

  3. Debejarías dejarte acompañar por Banana Yoshimoto, antes que por Murakami, todo el cuento daría la vuelta, a u Tokio más sugerente, más inocente y a la vez más perverso.

    M.

  4. …es curioso el contraste que supuran esas tierras. Un galopar desenfrenado hacia un futuro mecanizado, y el sosiego de paisajes vibrando al son de acordes ancestrales.
    Brutal contraste… el paisaje variara una y mil veces, pero las certezas creo que no residen ni en los matices de un cielo, ni el el humo asfixiante de las ciudades.
    Bueno, lo importante quizás sea caminar… e ir cambiando escenarios.

  5. Me alegro de verte. A pesar de que aún no hayas hallado banda sonora. Yo tampoco la he encontrado y espero tardar en hacerlo… porque esa música suele sonar cuando hacemos el último balance entre flash que son de mentira. Así que mejor no busques. Un beso enorme, Javier.

    Y no tardes tanto, joder.

  6. Javier, qué bueno que regreses. Tengo aversión por Murakami.
    Me da urticaria como Bukowski o Easton Ellis.
    Tu follada debió ser buena porque han pasado meses.
    Luces de Tokio en mitad de la oscuridad más siniestra.

  7. La soledad, la certidumbre de la nada, el fin de la esperanza… Yo creo que somos más humanos gracias a las sinrazones que nos mueven y nos conmueven por dentro. No puedo imaginar mi vida sin un sentimiento trágico contínuo, a veces pienso que me es necesario para seguir adelante, que si fuera ingenuamente feliz no podría avanzar, me quedaría chapoteando en un estanque y yo, que quieres que te diga, aunque duela, prefiero nadar en el mar. Me alegro de volver a leerte y me gusta el lavado de cara que le has hecho al cuaderno. Y a Murakami le he re-descubierto gracias a la insistencia de mi amiga C., leí Tokio Blues y me dejo fría pero lo intente con la Crónica del pájaro… Y me quedé ardiendo, es fantástico. Un beso Javier. (No he podido evitar acordarme de Lost in translation, claro)

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s