Caderas caribeñas

Este viernes viene bien empezar con unas palabras de Pavese: El pecado no es una acción en vez de otra, sino toda una existencia mal trabada. Y digo yo, ¿qué existencia no está mal trabada? Vivir es estar en continuo pecado. Respiramos pecados, bebemos pecados, hablamos pecados, escribimos pecados. En lugar de follar, pecamos; nos relacionamos pecando… Somos unos grandísimos pecadores. Pecamos hasta cuando oímos Hey Jude, de los Beatles, aunque no nos estemos tocando, voluptuosamente, el paquete mientras observamos, demorándonos, esa figura que se acerca en bikini, por el medio de la calle, desafiando todas las miradas y contoneando el paso, con sensual ritmo de caderas caribeñas.

En otra entrada, de un día cualquiera, del diario de Pavese, anota éste: Entre las señales que me advierten de que se acabó la juventud, la suprema es darme cuenta de que la literatura ya no me interesa de veras. Quiero decir que no abro ya los libros con aquella viva y ansiosa esperanza de cosas espirituales que, pese a todo, sentía antaño. Leo y me gustaría leer cada vez más, pero no recibo ya como antaño las diversas experiencias con entusiasmo, no las fundo ya en un sereno tumulto prepoético. Lo mismo me ocurre al pasear por Turín; ya no siento la ciudad como un aguijón sentimental y simbólico para la creación. Ya está hecho, se me ocurre responder cada vez… Queda claro que ya no siento la vida como un descubrimiento y mucho menos por ende la poesía. A mí también se me debe de haber acabado la juventud, aunque aún me queden ganas de seguir pecando, de explorar esos cuerpos con sabor a salitre, recién salidos de las aguas del mar, envueltos únicamente por una sonrisa pecadora, libres aún de la vejez, de la monotonía del paso del tiempo.

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2 comentarios en “Caderas caribeñas

  1. Me alegro Javier que aún te queden ganas de pecar, a mi ultimamente si pienso en Pavese sólo me viene a la cabeza lo de “si es cierto que nos acostumbramos al dolor, ¿cómo es que con el paso de los años sufrimos cada vez más?”. El pecado se me escabulle y creo que estoy al borde cuando ni siquiera siento el cosquilleo interior de lo pecaminoso, espero que este verano termine pronto. Te sigo leyendo pese a la distancia mental que me he impuesto con la cibernética y sigues escribiendo igual de bien que siempre, tal vez un poco más desencantado que de costumbre… Un beso.

    1. Qué Tal, Lady? Me alegra tener noticias tuyas. Tienes razón, hoy en día estoy un poco más desencantado de todo, pero menos que mañana (no me entusiasma este mundo tan injusto). Estoy contigo, que termine el verano pronto y mientras tanto leamos a Pavese para desencantarnos un poco más. Muchas gracias por tus palabras y espero “verte” más a menudo por el ciberespacio, se te añora.
      Un beso.

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