Segundo día de verano

No puedo evitar sonreír irónicamente cuando por la imaginación empieza a rondarme algo así como la idea de una acuciante necesidad de comenzar a escribir inmediatamente, como si en estos momentos pudiera expresar algo coherente, y hasta me siento tentado de sentarme frente al ordenador, e imaginar mi repentina necesidad de escribir como propio material de escritura. Después he escuchado una bonita canción y algo se ha removido en mi interior, automáticamente. Me he dado cuenta que no soy perfecto y que por el contrario me falta mucho para considerarme una buena persona. La canción ha finalizado y yo he continuado pensando más o menos lo mismo. Después ha sonado otra canción, también de las que conectas con ella instintivamente, sin el menor esfuerzo intelectual, una canción de Mundo Livre SA, Lounge brasileño. Me pongo a pensar que si el diablo fuera el bueno y dios el malo quizá existiría mucha más justicia que la que hemos tenido hasta el momento. Además, los verdaderos malos,  deben de pintar a los buenos como malos; imagino que yo lo haría, más que nada por despistar un poco o por ser un poco más malo, que demonios, ya puestos… El sonido de Slayer siempre me ha traído a la mente al Papa, a cualquiera de ellos, por eso he pensado ahora mismo en Ratzinger y en los buenos malos y en esa Stairway to Heaven sin peldaños, ja. Y yo sin whisky, como los niños buenos, escribiendo directamente en el ordenador, cosa rara en mí (escribir).

En el ordenador, a parte de lo que escribo y de la música, tengo una reducida videoteca de porno, a la que actualizo regularmente por eso de la variedad y de no repetir demasiado con la misma pornostar, quizás por temor a enamorarme o a ser fiel, innecesariamente. Resumiendo, que el ordenador para mí es como la Santísima Trinidad: escritura, música y sexo enlatado, todo reunido en un sólo y verdadero aparato, a golpe de tecla. Viendo uno de esos vídeos, llegué a la conclusión de que no es aconsejable hablar cuando te están haciendo una fellatio, lo único que se consigue con ello es desconcentrar a nuestra acompañante ocasional, al tener que atender ésta a dos cosas al mismo tiempo, succionar y escuchar, con la notoria perdida de intensidad en la primera de ellas. En el fondo deberíamos hablar, y escribir, menos. Vamos, vivir más la vida, sabiendo quienes son los buenos y quienes los malos; o sin saberlo, pero intentándolo.

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4 comentarios en “Segundo día de verano

  1. Ni los malos son tan malos como lo pintan ni los buenos tan santos como parecen. Todo depende de los ojos que los mira.

    Si te vale de algo yo prefiero que escribas más y hables menos. Lo segundo no sé pero lo primero lo haces bastante bien.

    Un saludo.

  2. Buen final y buena conclusión, aunque me quedo (para comentar) con la primera parte de la entrada. Esas ideas matutinas (también suelen darse a horas intempestivas) muchas veces tienen buen resultado, y lo de no ser perfectos es un defecto que tenemos todos. Pasamos toda la vida intentando curarnos de eso.

    1. Sobre todo después de haber inhalado un poco de humo que contenga algo de sustancias herbales, jajaja. Yo me quedo con la parte final, pero sin hablar, calladito.
      Un saludo.
      P.S.
      No soy tan malo, tampoco.

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