Copulando en el abismo

Subimos hasta lo alto del cerro, donde me quedé absorto en la contemplación de la inmensidad del mar. Recorríamos el solitario sendero que llevaba hasta la casa deshabitada que coronaba aquel promontorio de soledad y desolación, cuando me preguntó:

-¿Por qué te gusta tanto este sitio?

Seguía con la mirada fija en aquellas aguas sin fin, sintiendo la fuerte brisa salada sobre mi rostro y no sabía bien que responder a la pregunta que me acababa de hacer.

Me volví hacia él, respondiéndole que todos necesitábamos un lugar donde poder soñar que no existíamos.

-No sé, imagino que es una manera cobarde de intentar solucionar ciertos problemas que escapan a nuestro control -continúe diciéndole mientras llegamos hasta la puerta de la casa­­-, muchas tardes dejo que el tiempo corra sin hacer nada más que contemplar, desde este alto, la nada que tengo frente a mí. Entonces la mente se para, mueren todos los pensamientos. Incluso también desapareces tú, ya no me eres necesario.

Empujé la puerta, que se abrió con un fuerte chirrido de maderas vencidas por el abandono y la humedad. Entramos en la sala de los grandes ventanales que miraban hacia el mar. Una vieja mecedora estaba frente a uno de ellos. Me senté en ella.

-¿Sabes? Lo único que me preocupa ahora es que las moscas copulan y no es nada agradable ver a dos moscas copulando delante de ti. Y menos frente a este abismo que se abre ante nosotros, cortado por los siglos, por la continua erosión del viento y del agua.

-¿Después de tanto tiempo sin vernos sólo se te ocurre lo de las moscas copulando?-, me reprochó Marianus asomando su cabeza por el marco vacío del ventanal.

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11 comentarios en “Copulando en el abismo

  1. Yo no entiendo de moscas, por lo demás no me agradan , el espacio abierto si se que me agrada, pero lo que mas me agrada es leer a mi gran amigo, veo que sigue con su gran y finas sutilezas de ironías y mensajes subliminales. Te quiero Javi tu amiga Beatriz Ah suerte en tu nueva página. El trago demasiado dulce para mi gusto. Besos

  2. ¡Qué bueno recibir la compañía de un amigo que hacía tiempo no veíamos! Lo de las moscas será por época de procreación. Tengo una perrilla en casa que ha estado en celo hace poco, menos mal que lo tiene una vez al año, pues se pone muy pesada. Lo mejor, los ventanales con vistas al mar.

    Un abrazo.

    El Blog de Sibyla

  3. Bueno pues Capitán: súbas a un bote y navegue hasta la Patagonia, que no se va a arrepentir!!

    Me ha encantado esta entrada y sobre todo ¡las moscas!

    besos

  4. me cargan las moscas!!! y ya me imagino en esa situación, realment yo te habría dicho lo mismo…mil besos y nos vemos, adios

  5. Debe de existir algún lugar… allí dónde el horizonte besa la mar… dónde las olas salpiquen a los sueños y se hagan realidad… (sin moscas, claro)

    Besos

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