El crepúsculo de Ofelia

Un día compré un libro gordísimo en la cuesta de Claudio Moyano. Uno de esos libros que se compran por unos pocos céntimos y uno piensa que al menos le servirá para encender la chimenea, en caso de que su lectura no justifique el espacio que ocuparía en la biblioteca.

Aún me vienen a la memoria unos versos que aquel libro contenía:

El crepúsculo cayendo de los cielos

Tendía como mano pálida

Como el velo transparente

De una túnica morada…

Y en su frente melancólica

se poso como una lágrima

el vespero macilento

de una luz azul y pálida.

Así es como te veo ahora, tendida en la cama, con el reflejo de las últimas luces del día jugando por tu boca, tu nariz, por tus párpados entornados. Y siento miedo, intranquilidad de poderte perder. Es una sensación que ha llegado de improviso, quizá por lo triste que siempre me ha resultado esta hora, el misterio del paso del día a la noche, esa impotencia que se siente ante la fuerza de la naturaleza: el día, la noche, el frío, el calor, el dolor, la muerte… Debe de consistir en esto último mi verdadero temor: morir en el crepúsculo, en esos instantes en que observo como el cielo se va oscureciendo. Tal vez haya muerto alguna vez contemplando el fin del día, la entrada de la noche; pero ahora tu eres quien me preocupa, algo oculto te une a la noche, a la muerte. Quizá sólo sea tu nombre, Ofelia.

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13 comentarios en “El crepúsculo de Ofelia

  1. Sólo es un particular homenaje a Ofelia, el personaje de Shakespeare y del miedo que se tiene a perder a la persona amada.
    Aunque mejor que yo lo hizo Rimabaud:
    “En las aguas profundas que acunan las estrellas, blanca y cándida,
    Ofelia flota como un gran lirio,
    flota tan lentamente,
    recostada en sus velos…”
    Un abrazo a todos y todas, hoy estoy triste, me han llegado malas noticias.

  2. Son palabras muy bellas inspiradas por el mito de Ofelia, pero tú estás muy vivo Javier, muy vivo.
    Hace menos de un mes estuve en la
    cuesta Moyano, lugar para perderse sin duda…
    Un beso

  3. El crepúsculo encierra mucha magia.

    En la cuesta Moyano puedo “perder” las horas, sin darme cuenta…
    Un beso, Capitán

  4. Alguien me dice siempre que viva el momento, a lo mejor debería hacerle caso.
    No pienses en el mañana…vive hoy.
    Besos

    lágrimas de mar

  5. Ese sentimiento del crepúsculo unido a un final yo creo que nos es común a muchos de nosotros, tal vez esté relacionado con un miedo atávico de nuestros antepasados a la noche, a la oscuridad, a lo desconocido, o simplemente es que somos un poco poetas y un poco locos como Ofelia, un besazo Javier, precioso texto para Ofelia con Courbet de la mano.

  6. En algún lugar leí una vez que Ofelia representa todo lo que el ser humano aspira.

    ¿Nos empeñamos en amores imposibles?

    Un beso.

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