Y III. La noche que conocí a Stina

Era como si Billie Holiday susurrara sus canciones en mi oído. La voz de Stina me mecía en un maravilloso balanceo, mientras cantaba todo lo bien que puede cantar un ser humano. Nuestros cuerpos permanecían pegados el uno al otro, al compás de la canción y nuestros píes iban deslizándose al ritmo del deseo que brotaba de mi interior. Dando vueltas sobre la pista nos dirigimos hacia los aseos, con mis labios pegados a los suyos y mis manos buscando sus formas sobre la tela del ajustado vestido. Al llegar a la puerta de los aseos de mujeres Stina me cogió de la camisa y de un fuerte tirón me introdujo por la puerta y me llevó hacia una de las cabinas vacías. Deslicé mis manos por la parte interior de sus muslos hasta llegar a sus bragas, que eran de seda. Noté el calor y la humedad de su entrepierna a través de la suave tela que la cubría. Ella comenzó a abrir más y más las piernas según iba frotándole el clítoris y los labios de la vulva con mis dedos, bajó sus manos para abrirse el sexo ante mis ojos.

– Chúpalo, chúpalo bien – me pidió con la voz entrecortada – Sí, así, méteme la lengua bien adentro, sí.

Fue entonces cuando sentí un cálido líquido recorriendo mi cara. Stina se acababa de mear en mi cara mientras se corría. Me levanté, la miré a la cara y abriendo la puerta la dije:

– Me hubiera gustado decirte que estaba encantado de conocerte, que teníamos muchos días por delante para seguir conociéndonos, pero ahora sólo me apetece decirte que eres una guarra. Espero que lo entiendas.

Cerré la puerta de un portazo. Me lavé la cara en el lavabo y me sequé la cara con unas servilletas de papel. Desde la puerta podía oír el llanto de Stina. Esa fue la noche que conocí a Stina. Nunca más he vuelto a verla, jaja.

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8 comentarios en “Y III. La noche que conocí a Stina

  1. Que perfectas sois las mujeres, me he vuelto a excitar según te leía. Por qué esto no es nada más que ficción y en realidad sí que me gustó.
    Un bsito, yolijolie.

  2. Se meó de gusto, nada más. Estaba extremadamente excitada, y compensó tu punzante caricia en el delicado clítoris con la eclosión súbita de su vejiga llena. Fue sobre tu cara como podría haber sido sobre tu pecho o sobre tus dedos, o sobre su mano al masturbarse pensando en ti.

  3. Hay gente que demuestra su afecto de forma muy rara, un abrazo, se mean en tu cara, cada uno tiene su manera.
    Me has dejado de piedra con el final, es buenísimo.
    Saludos.

  4. Jjajajajja. Un final acojonante. Supongo que el alcohol sumado a la excitación propició el pequeño accidente.

    Simpática Stina.

  5. ehhh! ehhh!! el blog de los merluzos empieza a ponerse inetersante!!…sin duda, los estragos del largo invierno en un pueblo de verano!! la foto la conozco!! es Britney Spears bajando del coche de paris hilton!? me ha tocado algo!?…por lo menos una cervecita en la teteria, no? tengo que dejarte, voy a a matar a mi jefa…aloha!

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