Esos Viejos Cafés

Algo que hecho de menos en Almería son esos viejos cafés de mesas blancas de mármol, esos lugares de reunión que se empezaron a poner de moda en España a principios del siglo XIX y que han sido un símbolo de la cultura de éste viejo continente.

Me gustaba sentarme en ellos mientras esperaba a alguien, para ver pasar, ocioso, el tiempo o para leer las primeras páginas de aquel libro recién comprado. Siempre sin prisa, resguardado del frío del invierno o del calor del verano. Dentro de estos cafés reinaba la tranquilidad más absoluta, en ellos la prisa se dejaba a fuera, en la calle, junto al bullicio.

No, aquí no existe un “Café Comercial” o un “Gijón”, ni tampoco Un “Café Barbieri” o un “Café Central”, me tengo que conformar con las terrazas que llenan ésta ciudad, lo que tampoco está tan mal. Aquí se vive más hacia la calle, más hacia el exterior. Lo que bien mirado, con éste clima, es lo normal.

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7 comentarios en “Esos Viejos Cafés

  1. A los seres humanos nos sobra pose. Quien tenga dudas, que se pase por uno de esos viejos Cafés y me dará la razón, a la vista de tanto snob.

  2. Sakkarah:
    Así es, aquí se vive mucho en la calle, pero no se vive dos veces, ojalá.
    Gabriel:
    Buenas tardes, mi petición era, más o menos, una forma de hacer referencia a la polémicas que entre ustedes surge con lo de la puntuación, el estilo, etc. No obstante, sí que es un tema que me interesa, aunque no con carácter urgente, ya que a mí novela aún le quedan unos cuántos meses por delante. Sí usted quiere me puede informar sobre ello, pero cómo le digo, sin carácter urgente.
    Muy agradecido por su interés.

  3. Son bonitos los antiguos cafés, y los recuerdos que te traen.

    Es normal que se viva más en la calle. Hay más luz. También eso hace que se viva dos veces. Tenéis suerte en andalucía…

    Un beso, Capitán.

  4. Vailima: Sí, cada vez quedan menos cafés, las inmobiliarias quieren los locales o los edificios enteros para construir. Ahora van a cerrar -o han cerrado- el último café de Bilbao, el Boulevard. Todo lo que nos queda son esos engrendos, como bien dices, donde la música nos hace desalojar rápido para que nuestro sitio lo ocupen otros ingenuos. Un saludo.
    Argonauta: Sí, es una pena, en Madrid también han desaparecido muchos, como el Lyon. Cada vez que me dejo caer por mi tierra me llevo una decepción. Un saludo.

  5. Yo también revindico los viejos cafés. En mi localidad teníamos el CAFÉ DARÍO ( hoy una pastelería). Me quedaba embelesado escuchando a algunos de los poetas locales que por allí acudían.
    Hoy es difícil encontrar ese ambiente.
    Saludos, Capitán.

  6. En mi ciudad tampoco existen, ni tan siquiera en San Sebastian (aunque Vidrieros Artesanos podría serlo siempre hay demasiada gente).
    Hay terrazas con gente que vocifera y cafeterías (que no cafés) con la música a tope. Esa que inexplicablemente está para acompañarte y no hace otra cosa que molestar.
    un saludo

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