Archivo

Archivo para la Categoría "ética"

El engaño del tiempo

Fuga del tiempo

Desde hace unos años tengo la sensación de que el tiempo pasa mucho más rápido, que ha acelerado de alguna manera su habitual transcurrir. Quizá sea producto de esta forma de vida en la que todo es prisa, un continuo almacenaje de stress e información y en la que lo de hace cinco minutos ya no interesa, se considera viejo y hasta, casi, prehistórico. El ritmo de vida se ha acelerado y con ello la percepción de ese fluir. Creo que es el momento de aquietar nuestro interior, de ralentizar y tratar de detener esta frenética carrera contra nuestra propia destrucción. Es el momento de visualizar el sosiego, toda la calma que llevamos en nuestro interior; es sólo cuestión de saberlo encontrar mirando y sintiéndolo dentro de uno mismo. Así nuestras horas, nuestros días comenzarán a ser los de antes, cuando aún conservábamos intacta nuestra capacidad de maravillarnos con cuanto nos rodeaba, cuando no habíamos perdido la comunicación con nosotros mismos y con esa energía que fluye de todas las cosas.

Estoy seguro que entre todos podemos hacer cambiar el rumbo de esta vida que ahora parece conducirnos, directamente, hacia oscuros callejones sin salida. De nosotros, únicamente, depende que los próximos tiempos no sean tan difíciles como todo parece indicar. Empecemos a cultivar un pequeño remanso de paz en nuestro interior, poco a poco se irá extendiendo hasta formar un inmenso espacio de paz y comprensión.

Categorías:ética Etiquetas:,

Desde el otro lado del espejo.

Friedrich

Resulta curioso observar eso que llamamos nuestra vida -como si fuéramos realmente nosotros quienes guiáramos tan complejo vehículo- desde una perspectiva que nos sitúe al otro lado del espejo. Ser un mero espectador de nuestras ilusiones, de nuestros miedos, de esos actos de los cuales nos arrepentimos e incluso nos avergonzamos, de todo aquello que es causa de unos instantes de felicidad o de pesar, lo segundo, por desgracia, más perdurable en el tiempo. Resulta curioso y, a la vez, desasosegante comprobar, desde esa distancia, que ni mucho menos somos ese alguien que creíamos vislumbrar desde nuestro interior, desde ese cálido y benigno refugio al que designamos yo.

Pero como escribe Fernando Savater: “La ética no es un código, sino más bien una perspectiva para la reflexión práctica sobre nuestras acciones. Y también una de las estrategias de inmortalidad a disposición de los mortales, es decir, otra forma de arte. Por supuesto no consiste en un conjunto de normas, ni categóricas ni hipotéticas: en la vida moral todas las situaciones son excepcionales, porque se refieren a lo irrepetible y único de cada libertad individual. Tal libertad, desde luego, no es ruptura de la infrangible cadena de las causas, sino la creación de sentido que une, más allá de hostilidades y diferencias, a todos los mortales conscientes de serlo. La ética consiste en poner nuestra libertad al servicio de la camadería vital que nos emparenta con nuestros semejantes en desesperación y alegría…”

Tened un ético, estético y salaz fin de semana.
Categorías:Savater, ética