Extractos
El número de rollos de papel higiénico gastados como medida del paso del tiempo. Similitud de éste y las heces. El tiempo como pura mierda, siempre predispuesto a manchar el pasado, presente y futuro con su huella sucia y pestilente.
Un día más en blanco, como si esperase algo distinto. Ha llegado la hora de apagar la luz, de contemplar la oscuridad con la seguridad de no esperar nada, ni siquiera la misma oscuridad.
Días negros, escuchando la música de la película “El cielo protector”, de Ryuchi Sakamoto, dejándome llevar por la melancolía encerrada entre sus notas, por su atmósfera de tristeza. Hay una parte que me envuelve totalmente, y es en ella cuando la tristeza me inunda, haciéndome, a su vez, desear más de ella, más dolor quemándome por dentro. Llega un momento en la vida en el cual la única salida es desear más dolor. Sigo sin comprender nada, sin encontrar una razón a este cúmulo de contradicciones en que parece basarse la vida y, en cambio, otras veces me siento como un arquitecto de mis pensamientos, los voy colocando en su sitio, antes de que estallen las ideas. Pero ya sabemos lo que es la idea para Cioran, un biombo que no esconde nada.
“No he conocido una sola persona perturbada a la que no le interesara Dios. ¿Debe por ello concluirse que existe un vínculo entre la búsqueda de lo absoluto y la desintegración del cerebro?”.
Cioran.
Hans Bellmer, escultor de muñecas.
Pessoa se sigue sintiendo desgarrado entre el sentimiento exultante de una sobreabundancia de ser y la angustia de un gran vacío existencial. Su desasosiego, cuyos síntomas anota a diario en el libro homónimo, lo arrastra como una brizna de paja de un planteamiento consciente a otro, de una incertidumbre a una pregunta, de una hipótesis a la firmeza de una creencia. Sigue siendo un “alma errante”, un espíritu nómada, extranjero en la tierra, sin hogar ni lugar, sin la compañía de una presencia amante a su lado.
Robert Bréchon, Extraño extranjero. Una biografía de Fernando Pessoa.
“Nadie se mata por el amor de una mujer. Uno se mata porque un amor, cualquier amor, nos revela nuestra desnudez, miseria, enfermedad, nada”.
Cesare Pavese, El oficio de vivir.
Que pasen un buen fin de semana, yo me voy a los carnavales. En San José son este fin de semana, por lo cual creo que me encontraré en un satisfactorio grado de embriaguez estos días. Salud.















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