Observaba el paso del tiempo desde la ventana del pequeño apartamento. Hacía pocos meses que se había trasladado a la ciudad. Soñaba con encontrarla en sus calles, envuelta en ese perfume que él recordaba tan bien. Sólo era cuestión de perder el miedo y salir a buscarla, de dar ese primer paso que le arrancara del abismo de la felicidad postergada, de vencer esa necesidad de quedarse quieto, con la mirada vacía, junto a la ventana y un cigarrillo encendido entre sus dedos temblorosos y en su otra mano una fotografía desgastada de ellos dos sonriendo a un destino fugaz.
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Muy bueno. Creo que es una escena la que describes que se puede extender a otras muchas situaciones.
Saludos
A veces la verdad es demasiado dura y nos es más fácil ignorarla, pensar que no tenemos algo porque no hemos ido a buscarlo.
Con apenas seis líneas, me he sentido introducida en una historia. La que tú has escrito o la que yo he imaginado.
Me ha gustado leerte.
Un saludo