Una vez más
17 Febrero 2008 por Javier Luján
Pensó que nadie escapaba del amor, por mucho que intentara protegerse de él. Llegaba, se instalaba y te habitaba, sin pedir permiso, sin pausa, desbocando todos los sentimientos y sin tener en cuenta cada uno de los inconvenientes que con él llevaba implicados: miedos, dudas, desesperanzas, vergüenza, el propio tedio, que desembocaban todos ellos juntos, cara a cara, frente a un perplejo sentido común que encogía el cuerpo, como queriéndose proteger del fuerte golpe que iba a recibir, antes o después. No dejaba de preguntarse cómo era capaz de albergar aún alguna esperanza sobre el amor, cómo sus labios podían temblar ávidos por besar sus labios, cómo sus ojos se mantenían fijos en los de ella sin ser capaz de decirle lo mucho que creía amarla, cómo podía volver a sentir. Demasiadas contradicciones. Sabía que había que esperar, esperar a estar seguro de que no era más que un arrebato causado por esa soledad que tanto apreciaba, que ese deseo de su compañía no era nada más que una simple paradoja de la vida.
La noche volvía a extenderse sobre él y entremedias de su silencio oía el pálpito de lo exterior: el mar, un leve soplo del viento moviendo las copas de los árboles, el maullar de los gatos encelados, el eco lejano de una conversación. Sonidos reconocibles, tranquilizadores, poseedores de una especie de cualidad casi seductora, de íntima familiaridad. Y más allá de los sonidos del exterior, escuchaba los sonidos de su interior, el sonido de la risa de ella, de sus últimas palabras al despedirse esa misma tarde…












Muy bueno Javier, creo que no hay ningún hecho en la vida en el que seamos tan reicidentes como en amar, por más que éste nos fustigue.
Me encanta esa imagen… qué bien escribes.
Un besito o dos…
No hay vacuna para la enfermedad del amor.
Aunque no está mal no sufrirla, y darte un paréntesis de barbecho emocional.
Un saludo, vecino andaluz.
Hola Javier, hacía mucho que no pasaba por aquí, y que grata sorpresa encontrarte tan bien, de nuevo ilusionado por un amor.
Muchos besos, un texto precioso.
Es muy difícil desprenderse de ese dardo , cuando te toca y se te clava en lo más hondo del ser, hay que sufrir todas las consecuencias…
Disfruta de ese nuevo estado, sin cuestionar las razones!
Besos
Misterioso sentimiento. A veces se rechaza por miedo a desmitificarlo. Casi nunca llega en el momento debido, cuando se espera, cuando se desea. Pocas veces aparece con la misma intensidad y en el mismo instante para él y para ella. Misterios del amor…
Un abrazo.
Buen día Javier!!!…me imagino que no es autobiográfico. De ser así, vas y le dices que la amas. Qué perderías. Hermosa la poesía!!! y Dr. Amor hasta cualquier día que la Paloma decida volar a su casa. Le envía chuik, chuik (los besitos) y un abrazo enorme con plumitas perfumadas con vainilla.
Qué cierto!!! no se puede evitar aquello que se queda dentro de un@, por mucho que sea ese miedo, seguirá paralizando pero no se puede rechazar aquello que se siente, eso se queda ahí y ya.
El amor encierra un todo y vuelve, siempre estará, al menos en mi caso se ha manifestado desde que era muy pequeña.
Te dejo besitos amistosos para acariciar los rinconcitos de tu alma!
Ah!! cuanto me gustaría que me enlazaras, así no estarías tan perdido. Te abrazo nuevamente!
Javier, pasa por mi casa que hay algo para ti que te entrego más que nada con cariño verdadero.
Un beso de los de siempre
Y no queda otra que arriesgarse y que sea lo que Eros quiera…
Y bendito sea no? Hoy as que nunca mantengo mi idea de que el amor es inevitable.
Besos
Ay…yo escuchaba la versión del Close to you que ha hecho Sole Jiménez …Ese sonido del pum, pum del corazón. No hay nada igual
Hola!
Por favor, póngase en contacto conmigo urgentemente.
Saludos.
madraceros@gmail.com
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es ke no dejamos nunca de amar..pq aunke si parece antagònico..AMAMOS HASTA CUANDO ODIAMOS..
P.D.- Dottore Lujan ..usted tiene un premio en mi blog.!!! espero acepte este humilde presente blogero..
Me encanta…pero qué difícil tiene que ser esperar sin decirlo. Y ella, cuanto suspirará por que llegue ese momento.
Muchos besos.
Cuando uno ama a alguien tan intensamente… quisieramos que no se apartase jamás…